
Todos los veranos es lo mismo, cargo mi auto y parto con mi hemrana a un viaje de 2000 kilómetros hasta Iquique, todo bien, los primeros 500 kilómetros hasta llegar a La Serena, luego todo cambia al insertarse en el desierto de Atacama, aparece ese Chile estancado en el desarrollo, ese Chile que muchos no conocen, peor los crecidos allá amamos.
Veo pueblos maltrechos, ciudades que no avanzan y me pregunto acá está el minero, acá está donde el país obtiene más d eun 30% de sus ganancias, pero porqué tan olvidado, porque somos pocos quizá.
Pero cuándo el país recordará que también vive gente ahí, ´porque tengo una carretera impecable hasta la cuarta región, para luego no sólo seguir en una pista, sino esquivando hoyos, para detenerse y usar el baño de la pampa, porque no creeran que encontraremos un Pronto Copec, por ahí. Sin embargo a pesar de todo ese norte es entretenimiento es de aventura es de buscar algo que hacer, es deporte es calor, es sentirse a su vez parte de otro lugar, sentir que ese abandono casi nos hace indentificarnos como algo o lugar aparte del país.
Debiera ser Chile un país federal, para que cada región administre su dinero como le complazca y cada poblador tenga lo que merece, para que no nos sigan llamando huasos o provincianos por no tener ese modernismo que se ve acá en la zona central.
Esperemos que el país se recuerde de quienes somos de afuera, de quienes somos originarios de esta tierra mal llamada pobre y fea, que está abandonada y habitada por muy pocos, no nos debieran llamar ignorantes a nosotros, después de todo la vida cómoda y fácil está acá y no en los extremos.
